AL FIN, esa es la frase que me sale decir al escuchar que el torneo apertura terminó. El mismo que dejó a simple vista las falencias del Club Atlético Huracán y dejó en el camino las miles de ilusiones que se efectuaron al ver el gran equipo que tuvimos tan sólo, hace un torneo atrás el mismo año.
Canchas llenas, gente emocionada, juego limpio y lindo, parecen ser cosas imposibles de alcanzar al ver como decayó el equipo durante el Apertura 2009.
Sin duda el problema principal fue un plantel desmantelado a causa de los problemas económicos que el club posee y que los jueces priorizan a la hora del ingreso de dinero. Fue no tener jugadores pertenecientes a Huracán en lugar de ser sólo prestados, fueron los malos manejos de empresarios en conjunto con dirigentes, fue el resultado de no tener proyectos a largo plazo, continuidad, constancia.
Fue un equipo improvisado, un técnico nervioso, una hinchada disconforme, situaciones tensas, derrotas, y más derrotas. Eso fue el Apertura 2009 para los quemeros.
Fue un sueño pisoteado, como lo definió Ángel Cappa y a su vez, fue el comienzo de una nueva etapa para el "Chulo" Rivoira.
Pero también, fue el despertar del apoyo incondicional del hincha verdadero. Si bien hasta mitad de año la noticia deportiva siempre era Huracán por su buen desempeño, luego de haber decaído rotundamente, la notica siguió siendo Huracán gracias a los movimientos de los hinchas, el apoyo al ex DT, Ángel Cappa, la necesidad de protestar contra la injusticia, de gritarle a los jugadores en las concentraciones unas simples palabras que lograban emocionarlos: "En las buenas y en las malas, mucho más".
Los resultados conseguidos fueron paupérrimos, aparecieron quienes llegaron a insultar al gran Mario Bolatti, jugador que supo aguantarse las ganas de triunfar en cualquier otro club del mundo para serle fiel a quien le hizo de vidriera y lució su buen juego, desaparecieron hinchas que sólo estuvieron en los buenos momentos, volvieron quienes no importa si llueve o truene, están ahí, alentando... como en el clásico contra San Lorenzo, ese clásico tan esperado, por fin en el Palacio Ducó, en el que perdiendo 2 a 0, finalizado el partido, se veían remeras, banderas, y trapos girando al ritmo de "Dale Globo, dale glooo...".
Un día nos robaron la ilusión de ser campeones, tuvieron todo un torneo para pisotear ese sueño y convertirlo en inalcansable, nos privaron de gritar muchos goles, nos dejaron sufrir tantas derrotas. Pero no pudieron contra la pasión que se vive sólo por ser quemero, no pudieron callar nuestras voces en busca de un Huracán mejor, no lograron convencernos de que todo está perdido, ni de que es normal sufrir. Esto es Huracán gente, el que desde abajo siempre va a seguir en la lucha. Porque NO ESTÁ MUERTO QUIEN PELEA.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
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